El hombre es, por naturaleza precisamente, un ser indigente, no acabado. No se realiza cuando está encorvado sobre sí mismo, como hemos visto, metido en sí (ensimismado) sino cuando está abierto al tú (entusiasmado). Imagen de Dios, que es comunión, sólo se realiza cuando se sale (cuando está en éxtasis, a imagen de Dios que se da de continuo). Entonces se funda un "nosotros". Y esto supone saber elegir compromisos con los demás, es estar dispuesto a asumir las responsabilidades que se desprenden de esta vinculación. Entonces también hay un mayor conocimiento de uno mismo, pues somos un proyecto de compañía, de cierta donación de uno mismo, de amistad, de amor. Se descubre entonces que la persona se autorealiza en la medida que contribuye a la realización de los demás, que nadie se autorealiza a sí mismo en solitario. La amistad supera el egoísmo utilitarista en las relaciones de unos con otros: no son amigos aquellas personas a las que "utilizamos" como compañía de diversión o únicamente para pasárnoslo bien y sólo cuando nos conviene; tales personas son, a lo sumo, "muletas afectivas" para nuestro entendimiento egoísta. Y la amistad es necesariamente otra cosa. De repente uno se da cuenta de que «alguien» ve las cosas igual que nosotros y se exclama: "¡Es bueno que existas!". Pero los amigos no se miran a los ojos, y a diferencia de los amantes apenas hablan de su amistad; su mirada está dirigida a las cosas que a los dos interesa (como decía F. Salinas Alonso, en "La amistad", en colección "Mundo Cristiano"). Un amigo es un tesoro.Y allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón, a decir de la Escritura. La amistad es una de las formas de manifestarse el amor, y como todas ellas, es algo que el hombre experimenta como maravilloso. Según Pieper, el amor consiste en aprobar y afirmar lo que ya estaba ahí. Amar algo o alguna persona es ponerse delante suya y decirle: "Es bueno que existas, es bueno que estés en el mundo". Y necesito esta forma de amor. Necesitamos de amigos a pesar de que en los momentos bajos pensemos si no sería mejor, más hermoso, no necesitar de nadie; pero enseguida vemos que no es un sentimiento interesado. Que amar consiste más que en recibir, en dar, esto está muy enraizado en el joven. Y buscando la felicidad del amigo estoy encontrando la mía también. En esto consiste lo maravilloso del amor. No busco mi felicidad sino la del otro. Pero a la vez soy feliz yo también. «Todo amor verdadero carece de cálculo -dice San Bernardo- y sin embargo tiene un pago; incluso únicamente puede recibir ese pago si no lo ha incluido en sus cálculos. Quien, como pago del amor, sólo piensa en la alegría del amor, la recibe. Pero el que busca otra cosa que el amor .mismo, pierde el amor y también la alegría"